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Mi Compadre y el Coaching

El dolor es biológico. El sufrimiento es lingüístico. (Parte 5)
21 Sep 2015

05. El dolor es biológico. El sufrimiento es lingüístico.

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⇒ Hola compadre, buenos días, llegas un poco tarde.

⇒ Si, perdón, me tocó mucho tráfico, deja que te cuente sobre nuestra plática anterior; llegué a la siguiente conclusión: Pareciera, entonces, que no hay una “realidad” única, afuera, sino que yo puedo interpretarla a partir de la mirada que tengo de ella.

⇒ Compadre ¡nos estamos entendiendo de maravilla! ¿de qué manera podrías relacionar esto con el sufrimiento?

⇒ Creo que si aceptamos que vivimos en mundos interpretativos podemos suponer que casi la totalidad de los problemas que nos afectan, y nos hacen sufrir, no dependen del mundo externo, sino de las interpretaciones que tenemos de nosotros mismos y del mundo.

⇒ Adolfo, ahora tu contéstame una pregunta, ¿Qué es lo que constituye mi mirada o por decirlo de otra manera el Observador que soy? 

⇒ Excelente pregunta compadre, en nuestra primera charla ya te había comentado algo, ahora te contesto con palabras de Echeverría:

“El Observador que somos está constituido por una coherencia entre el estado de ánimo en el que te encuentras, más el cuerpo disponible que tienes para la acción, más la conversación interna o externa que surge a partir de lo que puedes ver (tus distinciones te impulsan o te frenan).”

Así habló Echeverría

⇒ Compadre, entre más avanzamos, más preguntas me van surgiendo, ¿Qué es eso de las distinciones? ¿Y a que vamos con lo de la coherencia?

⇒ De la estructura de coherencia luego te cuento, de las distinciones ya lo habíamos visto, recuerdas el ejemplo que me diste del ruido en tu auto y el mecánico.

⇒ Claro que hay expertos en cada área.

⇒ Entonces quedemos en que una distinción es aquello que nos permite diferenciar algo de un todo. Un médico tiene distinciones sobre el cuerpo que yo no tengo. Tu mecánico puede distinguir un ruido del auto, saber qué lo produce, mientras que para ti o para mí es sólo un ruido.

⇒ ¿Y eso que con el sufrimiento Adolfo?

⇒ Pongámoslo de esta manera compadre: Faltan quince días para la boda de mi hija, un acontecimiento que espero con alegría, entonces de pronto me siento mal, acudo a urgencias y me tienen que operar, en primer instancia pienso que es lo peor que me puede pasar, estaré mal físicamente y sin dinero. Luego reflexiono y pienso, en estos quince días me podré recuperar lo suficiente para estar en la boda y ya con salud trabajaré más para recuperar el dinero; me siento afortunado y feliz. ¿Qué tal si me hubieran operado el día de la boda? La operación es un hecho. Es nuestra interpretación, nuestra conversación, la que produce la alegría o la tristeza. Si me hubiera quedado con la primera interpretación seguiría sufriendo.

⇒ Ok Adolfo, si entendí bien, quieres decir que el sufrimiento vive en nuestra conversación, en la interpretación que hacemos de lo sucedido y no el hecho en sí.

⇒ Efectivamente compadre y el Coaching Ontológico interviene en el presente para abatir o minimizar el sufrimiento innecesario generado por hechos del pasado o por acontecimientos temibles del futuro que, como es obvio, aún no han ocurrido. El Coach contribuye con todo esto al desarrollo de nuevos puntos de vista para generar conductas y emociones creadoras. A mayor número de distinciones mayor capacidad de acción.

⇒ Así como lo dices parece fácil, pero ¿cómo podemos cambiar nuestra interpretación y en consecuencia sufrir menos?

⇒ El Observador puede ser diferente cuando:

1. Cambia el punto de vista.

2. Cuando puedes ver lo que no está, encuentras la oportunidad en medio del problema.

3. Cuando aumentan sus distinciones.

⇒ Teóricamente suena muy bonito compadre ¿pero cómo puedo ser feliz, si gente a la que amo está sufriendo?

⇒ Compadre, Ignacio Larrañaga nos dice que los que sufren hacen sufrir. Los fracasados necesitan molestar y lanzar sus dardos contra los triunfadores. Los resentidos inundan de resentimiento su entorno vital. Una persona frustrada es verdaderamente temible.

⇒ Es tiempo perdido y pura utopía el preocuparse por hacer felices a los demás, si nosotros mismos no lo somos; si nuestra trastienda está llena de escombros, llamas y agonía. Hay que comenzar pues, por uno mismo.

⇒ Sólo hacemos felices a los demás en la medida en que nosotros lo seamos. Y ser feliz quiere decir, concretamente, sufrir menos.

1 Response

  1. Alejandro

    Sin duda leer la conversación entre los compadres es enseñanza pura, después pues aplicarla y por último disfrutar la vida

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