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Del capitalismo al capital - humanismo

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9 Dec 2015

Del capitalismo al capital – humanismo

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Te comparto éste artículo de Ignacio Bernabé, con quien comparto su punto de vista sobre el agotamiento del sistema actual, él critica específicamente el capitalismo, yo creo que podemos ir más allá y criticar otros sistemas como el comunismo y otros ismos o ¿acaso alguno de estos sistemas está funcionando? Desde mi mirada todos estos sistemas se han agotado, Ignacio propone una solución Growth Management y me parece muy válida, creo que buscar alternativas es urgente y probar nuevos rumbos.

Al final del artículo te propongo otra alternativa, sin descartar la que él propone.


Del capitalismo al capital – humanismo | Ignacio Bernabé

Miles de directivos en todo el mundo ya se alinean con la propuesta del Growth Management® que se extiende como un soplo de aire fresco desde Europa hacia EEUU y América Latina. Un nuevo modelo de dirección de empresas basado en la gestión del crecimiento que se orienta a poner en valor los fundamentos de un nuevo sistema de orden económico y social hacia el que irremediablemente nos dirigimos. ¿Cuál es la causa?

Somos muchos los que desde distintas perspectivas observamos de cerca la muerte del sistema capitalista y no auguramos su resurrección, pues estamos abocados a un cambio de modelo que se producirá de forma natural, al igual que el Capitalismo surgió del Feudalismo. No puede ser de otro modo pues la evolución en los paradigmas sociales, al igual que en el hombre, es un proceso inexorable.

La crítica responsable y profunda por tanto es necesaria, cuando debemos ordenar las ideas y fundamentar las bases de ese nuevo modelo de orden socioeconómico llamado a gestionar una gran evolución cultural histórica, así como un proceso de socialización mayor que el generado por cualquiera de las grandes revoluciones industriales – o quizá que todas en su conjunto- y sus consiguientes crisis y efectos: sobreproducción, desempleo y emigración en masa, colonialismo, imperialismo…

Un periodo de tránsito mediante el cual los individuos deberemos interiorizar, aprender y desarrollar nuevos pensamientos, valores, hábitos, normas y comportamientos desde un nuevo modo de percibir la realidad social y personal.

El barco ya ha partido una vez más, y tarde o temprano llegaremos a un nuevo lugar. Sin embargo, en la medida en que seamos capaces de definir cómo queremos que sea, será un mejor lugar para todos, pues la visión y la actitud hacen que la profecía siempre se cumpla. Un nuevo espacio vital donde personas y organizaciones tendremos que aprender de nuevo a vivir y a convivir, a crear valor y a competir.

Creación de valor y competitividad

Debemos pues empezar a pensar, sentir y hacer de otro modo. 

Pues sólo así podremos dar respuesta a las necesidades e intereses de una sociedad moderna que grita con amargura que alguien haga algo, pues son muchos los que sienten que navegamos a la deriva en un mar convulso y con rumbo a ninguna parte. Y en cierto modo no les falta razón.

Y es que esta situación en la que nos encontramos, es la respuesta virulenta de un sistema, el Capitalista, viciado desde su concepción, pues si bien a mi juicio su causa siempre fue noble, nunca llegó a considerar en su diseño cómo las particularidades del ser humano, fundamentalmente en cuanto a comportamientos se refiere –las causas-, afectarían negativamente a los resultados. Pero esto en definitiva es comprensible, incluso aceptable, dado que los errores, al igual que la falta de antecedentes y el menor conocimiento y experiencia, son aspectos respetables en cualquier proceso de innovación.

Este cortar por lo sano, es en definitiva la consecuencia del proceso de auto-regulación al que tienden todos los sistemas, cuando al llevarlos a su máxima dimensión entran en conflicto con los principios universales. Es el aviso para navegantes de que el modelo capitalista que ha regido durante siglos las mentes de dirigentes, líderes, emprendedores y tomadores de decisiones a lo largo y ancho del planeta, debe dejar paso a otro, que desoyendo los cantos de sirena nos dirija a buen puerto con total convicción.

La principal premisa para desarrollar un sistema socioeconómico, la causa de su éxito o de su fracaso, tiene que ver con nuestras propias entrañas, es decir, con el estudio y análisis de las particularidades y contradicciones del propio hombre como ser social, porque cualquier paradigma debe ajustarse a la cultura y naturaleza humana y no al revés. Si así lo hiciéramos, estaríamos construyendo una utopía. Este es el motivo por el cual explico, lo que a mi juicio son las principales deficiencias de otras propuestas que se sostienen sobre el fino papel de lo imposible, al haber obviado sencillamente lo básico. Probablemente el Capitalismo por su propia esencia se ajuste más que otros modelos a esta premisa, sin embargo no todo lo que debiera. Este es el principal motivo de su ocaso.

Y esto es algo que únicamente puede comprenderse desde un severo análisis bajo perspectivas empíricas y científicas que antaño no fueron posibles, pues el conocimiento al igual que las ideas, avanza imparable en pos de resolver los desafíos humanos.

Un modelo al que nos dirigimos y el que necesitamos impulsar, llamado a alinear el tránsito cultural –nuevos pensamientos sociales, prejuicios, hábitos, costumbres, tradiciones, …- con la capacidad humana –talento- y la universalidad: moral, ética, razón, humanidad… para dar respuesta a los más elementales requerimientos y necesidades económicas y sociales.

Y aun así, el espíritu del Capitalismo va a seguir estando presente siempre porque la macrodinámica creada es como una rueda gigante imposible de parar, aun cuando fuéramos capaces de realizar un esfuerzo hercúleo. Y dado que la magnitud del proyecto excede la capacidad humana, de motivación y de coordinación a nivel mundial que sería necesaria, debemos escoger la opción más inteligente que es no luchar contra las olas, sino aprovechar su dinámica para navegar sobre ellas. Desde este punto de vista, esta rueda imposible de detener, puede y debe ser engrasada para que siga girando en adelante con mayor diligencia, que es lo único que podemos hacer, pues esto sí está en nuestras manos, en la de todos y cada uno de nosotros.

Y ello será posible humanizando el sistema, o lo que es lo mismo, transitando hacia un nuevo modelo que se suba, como un surfista lo hace al galope de su tabla, a la dinámica generada por el anterior. La clave pues es promover una dinámica inteligente que impulse el cambio desde lo micro –la opción personal-, hacia lo macro –la respuesta organizacional, institucional y social-. El entorno empresarial y quienes lo componen –empresarios, directivos, empleados y sociedad en general- pueden y deben asumir esa responsabilidad, con independencia de que lo hagan las administraciones, quienes en algún momento no tendrán más remedio que dar respuesta al efecto mariposa producido, pues la autoridad social de una determinada masa crítica siempre sobrepasa al poder institucional que termina adaptándose por el peso de la realidad.

Como dice Immanuel Wallerstein “el Capitalismo ha funcionado de alguna forma maravillosamente durante 500 años. Ha sido un sistema extremadamente exitoso, pero que ha terminado por deshacerse a sí mismo porque su clase dirigente y sus élites políticas son incapaces de resolver el problema de incertidumbre en el que se han metido. El Capitalismo no llegará a ver su final a menos que lo haga a través de la combinación de un “shock externo de extrema violencia” –de esto se ha encargado la crisis- y una “alternativa convincente desde dentro de la sociedad” –una nueva doctrina-.”

Repito una de sus frases “Debemos pues empezar a pensar, sentir y hacer de otro modo” pero ¿cómo hacer estos cambios? Mi respuesta está en el Coaching Ontológico Integral, en esta nueva disciplina (no tiene más de 20 años y sigue construyéndose)  podemos  encontrar las herramientas necesaria para efectuar el cambio en nosotros mismos y por allí se empieza.

Y tú ¿Qué piensas?

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