0155-5550-1838
contacto@azcoaching.com

En el Blog

31 Mar 2017

El cerebro es quien realmente nos engaña

/
Posted By

El proceso de los celos es muy complejo y va de lo anatómico a lo neurológico, aclara la maestra Danae Landeros, de la Universidad Panamericana. Desde el punto de vista biológico, los celos son una reacción de alerta mediada neurológicamente por una serie de neurotransmisores que actúan sobre algunas zonas del cerebro, pero que terminan afectando a todos los órganos del cuerpo.

Estas partes del cerebro, responsables de las reacciones celotípicas, se encuentran por debajo de la corteza cerebral; eso explica, de entrada, por qué muchas veces son irracionales. El hipotálamo que se conecta con la amígdala, el hipocampo y los ganglios basales son la base de los recuerdos, las emociones y las percepciones. Cuando estas estructuras se conectan en forma dinámica, constituyen el sistema límbico –expone Landeros García–, también responsable del deseo, el enojo y la ira, tres componentes relacionados directamente con el enamoramiento, el odio y los celos. En otras palabras, el amor profundo y los celos residen en las mismas estructuras.

Cuando el sistema límbico se activa y reúne los elementos antes mencionados, envía todo para ser interpretado por el giro del cíngulo, y éste lo detecta y decreta como amenazante. Tal estructura se encarga de producir un efecto de “somatización en el resto del cuerpo y por lo tanto una persona que es celosa tiene consecuencias o dolores en el resto de su organismo como palpitaciones o problemas gastrointestinales”, explica Jaime Eduardo. Es así que las personas comienzan el proceso de celar al otro.

 

Cuando alguien dice que “le rompieron el corazón”, en realidad lo que hicieron fue activarle el giro del cíngulo, encargado de (mal)interpretar lo que el sistema límbico envía.

 

Desde el punto de vista neuroquímico, los niveles de adrenalina aumentan, se sobredimensiona la atención y se disparan los niveles de dopamina. En consecuencia, la serotonina desciende gradualmente y entonces “se tiende a la depresión, los afectados sienten que no tienen motivación”, dice el doctor Calixto. Por ello no es de extrañar que una persona cansada físicamente pierda el sueño pues su sistema está sobreactivado.

Finalmente, aparece otra sustancia que tiende a incrementarse: el cortisol, una hormona que se relaciona con el estrés y dispara los niveles de glucosa, preparando al cerebro para el sobreconsumo de dopamina.

Una vez que se desata este proceso –el cual se puede llevar a cabo en pocos minutos–, el celoso tiene una manifestación física en forma de hambre o por el contrario pérdida de apetito, pues preocupado por el resto de las sustancias que se incrementan o hacen falta en su sistema, aparece una más llamada norexina, hormona que en situaciones normales regula la necesidad de comer.

Cuando el individuo se encuentra en esa situación cambia conductas, crea o malinterpreta la información que recibe y opera con ciertas partes del cerebro que no son las que en condiciones normales utiliza para reaccionar, es decir, la parte más inteligente del cerebro, el sistema prefrontal.

En pocas palabras, cuando una persona está celosa pierde la congruencia, le cuesta ser objetiva y analítica.

 

Sustancias en el cerebro de un celoso

El circuito neuronal anterior (o cerebro reptiliano) está regulado por una serie de neurotransmisores clave para procesos afectivos como el amor, la ira o los celos.

Dopamina: Se encarga de los enlaces afectivos, si ésta aumenta o disminuye tiene repercusiones anatómicas en el sujeto.

Oxitocina: Conocida como la hormona del apego, también está presente cuando un individuo tiene alguna adicción.

Serotonina: Trabaja de la mano con la dopamina, se encarga de “soportar” los procesos afectivos, su desbalance agudiza los sentimientos negativos del celoso.

Vasopresina y la anandamida: Facilitan las reacciones exageradas del celoso sobre las cuales el control voluntario no es posible.

Noradrenalina: Mantiene alertas los sistemas ante un posible ataque, en el caso del celoso lo vuelve agresivo ante el mínimo estímulo.

 

Las cifras de los celos

*En México 76% de jóvenes con relaciones amorosas de entre 15 y 24 años han sufrido algún episodio de violencia por parte de su pareja.

*De ellos el 41% de los varones ha declarado que es por celos.

*En tanto 46% de las mujeres dijeron sentirse molestas por la misma situación.

Fuente: Estadísticas sobre relaciones de pareja, Conapo.

*La percepción de la población general es que las mujeres son percibidas como más celosas con un 36.5%, mientras que los hombres un 28.7, en tanto 31.5 piensa que ambos son celosos.

*En cuanto a percepción de los celos, 19.0% los encuentra positivos, mientras que 76% los halla negativos, el resto prefirió no contestar

* 63.7 de los encuestados ha tenido conflictos con su pareja por celos, el resto no se ha enfrentado a tal situación.

1 Response

  1. Hola como siempre que leo tu información y sugerencias tuyas despiertan interés y profundidad, crece el,deseo de superación, de conocernos mejor, aplicar en la práctica herramientas para vivir mejor

Leave a Reply